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Cuando tenemos la pintura de nuestro coche fea o ajada, lo que reduce su atractivo o incluso su valor de mercado, nos planteamos si encerar, pulir o pintar. A continuación os vamos a dar algunos consejos para tomar la mejor decisión.

A pesar de que la tecnología en las pinturas de carrocería ha ido evolucionando, es posible que en zonas donde hay mucho sol, no luzca como el primer día, sobre todo si nuestro vehículo duerme en la calle.

Mucha gente opta por pintar de nuevo el coche, pero dicha solución no suele ser la más indicada, ya que la pintura de fábrica de los vehículos es más dura y mejor calidad que la que nos pueden poner en casi cualquier taller de chapa.

Esto es debido a que nadie es capaz de competir frente a una carrocería totalmente desnuda y previamente tratada en el fijado, las capas, la laca y el secado de la pintura.

Por ello, hay que reservar la baza del repintado y solo usarla en casos extremos de carrocerías muy dañadas. Antes que eso podemos escoger entre pulir o simplemente encerar.

Ceras naturales o sintéticas

Lo importante es escoger una buena cera recuperadora de color entre las que podemos encontrar dos grandes grupos.

  • Ceras naturales: Son algo más caras destacando la cera de carnauba que combina la dureza con el brillo.
  • Cera sintética: También conocida como “selladora” suele estar formada por polímeros, resinas acrílicas y otra variedad de componentes químicos que consiguen unir la pintura y sellar los poros, evitando así que entren impurezas.

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Pulimento

Este proceso es más agresivo que las ceras pero no llega a ser lo mismo que repintar el coche, aunque con resultados parecidos.

El pulimento es un producto cremoso con microabrasivos que eliminan la capa superficial de la laca dañada de nuestro coche. También podemos encontrar arcillas como alternativa natural que tienen un resultado idéntico.

Este proceso de pulido de la carrocería es recomendable para recuperar el brillo perdido de la pintura debido al sol, impurezas o pequeños rayones. Lo que se consigue aplicándolo, es retirar una pequeña parte de la capa protectora de la pintura de origen para que esta recupere su buen aspecto de manera inmediata.

No hay que tener miedo por retirar una capa de barniz, pues se trata solo de micras de espesor y el fabricante ya ha contemplado esa posibilidad y ha puesto la cantidad suficiente para pulir la pintura cada seis meses durante 10 años sin llegar a la base.

Lo único a tener en cuenta es que, para arañazos profundos, que han llegado a la capa de imprimación, el pulimento no serviría, habría que usar un pincel de pintura o “lápiz de retoque”.

Estos dos “sencillos” procesos, incluso realizados por profesionales, salen por cerca de la mitad del precio que nos costaría repintar el automóvil, por lo que es altamente recomendable recurrir a ellos, si es posible, antes de tirar la toalla –y tal vez el dinero- en un repintado integral…

Con ellos, bien aplicados, parecerá que vuelves a estrenar tu coche usado.

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