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Lavar el coche posiblemente sea una de las acciones que más veces le hagamos a nuestro coche, por lo que es importante dominarlo a la perfección. Si no realizamos un buen lavado puede causarnos algunos problemas en el vehículo, como perder el brillo de la pintura.

El material necesario de todo aficionado al detailing debe costar de:

El lavado debe llevarse a cabo a la sombra y con la superficie fría, ya que, si la superficie está excesivamente caliente, conseguiremos que los productos se sequen rápidamente, teniendo resultados negativos, como marcas permanentes sobre la pintura.

El proceso habitual de un lavado suele ser el siguiente:

  1. Aclarado Inicial
  2. Lavado
  3. Aclarado
  4. Secado

lavado-a-mano

Aclarado inicial

La finalidad del aclarado inicial es quitar las partículas de suciedad pegadas a la pintura de mayor tamaño o las adheridas (como pueden ser barro, excrementos de pájaros…) y a su vez lo que conseguimos es ablandar el resto de suciedad para facilitar su retirada.

Este proceso consiste en echar agua desde el techo hacia el resto de zonas, así por la gravedad se irán las partículas.

En caso de usar agua a presión, no hay que acercar demasiado la lanza, pues podría levantar la pintura por un exceso de presión.

Lavado

En este proceso usaremos los 2 cubos de agua, uno con agua limpia y en el otro es donde diluiremos el champú.

El proceso será en empapar la esponja o guante en el agua con el champú, limpiar una parte del coche y aclararla con el cubo de agua limpia, de esta manera quitamos las posibles partículas que podrían arañar el coche. Siempre empezaremos de arriba abajo y por supuesto de las zonas más sucias a las más limpias.

No hay que realizar una presión excesiva y realizar movimientos rectos, nada de circulares.

Aclarado

Para aclarar seguiremos la misma secuencia que hemos utilizado en el lavado, asegurándonos de quitar todos los restos de champú ya que, si se secan del todo, pueden dejar marcas permanentes en la pintura.

Otra manera de realizar el aclarado es usando una manguera de agua, sin difusor ni reductor, usando un caudal moderado que sea suficiente para ser uniforme sin salpicar, pasando la toalla lentamente y siempre del techo hacia abajo, de manera que el chorro de agua vaya arrastrando los restos del champú.

Secado

Un fallo muy común que puede estropear todo el proceso que hemos realizado, es dejar secar el coche al aire o circulando.

Las superficies húmedas actúan como imán con el polvo o contaminantes en el ambiente que se adherirán al vehículo dejando marcas en la pintura.

Para el secado usaremos una toalla especializada con la que nos aseguraremos de retirar toda el agua sin dejar restos de pelusas.

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